Diez lecciones de sabiduría transcendental que me enseña mi caracol. Planeta Olivia y Violeta.

Llegó a casa en una planta, siendo un bebé cuya frágil
concha quebré en un punto al sacarlo de la maceta. Pensábamos soltarlo cuando
reparase su casita y estuviese recuperado, pero el tiempo pasa y ningún lugar
nos parece lo suficientemente bueno y seguro como hábitat para Mondelo (así le
bautizó mi marido). Probablemente sean los verdes prados y bosques  cántabros los que le acojan finalmente este verano, pues precisamente porque le queremos sabemos que lo mejor para él es vivir en libertad, junto a otros caracoles, pero mientras convivimos estamos aprendiendo mucho con él, no sólo de caracoles, sus
necesidades y cuidados, sino también otras lecciones mucho más valiosas
procedentes de observar a nuestro pequeño buen amigo.
1.
Flexibilidad
. Un cuento budista plantea qué
queda al final de la vida intacto en nuestra boca, ¿los fuertes  y duros dientes o la suave y flexible lengua?
La respuesta es obvia,
plantéate el porqué. La  rigidez impide
que la plasticidad del  cerebro abra
nuevos caminos y conexiones. No podemos esperar distintos resultados si hacemos
siempre lo mismo. Mondelo  torsiona su
cuerpo y puede escapar por ranuras inverosímiles gracias a su flexibilidad.
Hagamos nosotros lo mismo.
                  
2.
Perseverancia
. No temas avanzar despacio, teme
no avanzar. Mi caracol comienza su andadura, con su calma habitual, parece que
no llegará muy lejos, pero te sorprenderías de sus hazañas, es capaz de cubrir
largas distancias simplemente porque nada lo detiene. Si encuentra un
obstáculo, lo sortea, si lo cogemos y lo ponemos de vuelta a su casita, él
empieza desde cero su camino y de nuevo se pone en marcha, sin frustración ni
abatimiento. Qué gran lección.
3.
Curiosidad
. Tiene de todo en su casita,
podríamos interpretarlo como su zona de confort. Pero ese trocito cómodo del
mundo no le basta. Sabe escaparse, curioso, para investigar qué hay ahí fuera.
Sube por paredes y cortinas en su afán de descubrir  nuevas parcelas de realidad. Ojalá nosotros
no perdamos nunca nuestra curiosidad.
4.
Pacifismo
. Mondelo es una criatura a la que la naturaleza
no ha dotado de más mecanismo de defensa que la capacidad de guardarse en su
concha. No tiene dientes, ni  púas, ni
garras. Así que nunca le ves un mal gesto, un deseo de atacar. Pacíficamente
acepta las correcciones de rumbo o que se le retire un papel que ha empezado a
comer en un descuido nuestro. Si nosotros dejásemos de reaccionar con rabia y
violencia a muchas situaciones contra las que o bien no podemos hacer nada, o
bien carecen de importancia, cuánta energía ahorraríamos para procurar nuestro
bien y el de los demás
5.
Endurecerse por fuera, nunca por dentro
. Mi
caracol comió durante un tiempo, hasta prácticamente acabarla, una jibia de
sepia para tomar los nutrientes que endurecerían su concha, algo que le es
básico para su supervivencia. El ser humano es un globo lleno de emociones en
un mundo lleno de alfileres, por tanto también ha de “endurecerse” un tanto
para soportar la vida, no perder sensibilidad, no volvernos indiferentes, pero
sí obtener recursos para evitar que cualquier alfiler nos haga explotar. En
cambio, nuestro corazón, que nunca se endurezca, que siga tierno y suave como
el cuerpecito de Mondelo.
6.
No ser avaricioso, no acumular
. No tomar del
mundo más de lo que necesites. Mi caracol tiene agua y comida en su casa,
imagino que es por ello que jamás, en sus excursiones, ha mordido una sola hoja
de las plantas a las que trepa y sobre las que se pasea y duerme. Puede que
alguna no le atrajese, pero  que no lo
haga ninguna de las cinco diferentes que tiene cerca y en las que ha estado, me
extraña. Creo que es una sabia actitud. Utilicemos del mundo sólo lo que
necesitemos.

 

 

7.
Tu cuerpo es un templo
. La nutrición del caracol
es ejemplar, vegetales variados, imagino que tierra, la jibia cuando la
necesitó (la segunda en cambio está intacta) y mucha agua. La sal lo mataría
por ejemplo.  Es un ejemplo de
equilibrio, de selección de aquello que su cuerpo le va pidiendo y de la
importancia de la hidratación. En los humanos, la falta de agua, aunque sea leve,
hace que bajemos nuestro rendimiento y perdamos nuestra capacidad de
concentración, al igual que lo hace el consumir azúcares refinados, comer
comida basura, beber alcohol en exceso, etc. Nuestro cuerpo es un templo,
cuidémoslo, escuchemos sus necesidades.
8.
Aferrarse a la vida
. Mondelo no tiene garras ni
dientes y en cambio sabe bien sujetarse, agarrarse a las paredes y techos, en
vertical y boca abajo, nunca se cae.
Así debemos hacer nosotros
en nuestra vida, aprender a aferrarnos para no caernos, pero que sea de un modo
suave y sabio, sin necesidad de emplear violencia y sobreesfuerzo.
cajita provisional hasta que llegó su terrario

 

9.
Saber retirarse si las circunstancias son
adversas
. Mi caracol percibe cuando las temperaturas bajan o suben demasiado.
Si las circunstancias externas son hostiles o ponen en peligro su vida, él sabe
que ha llegado el tiempo de “hibernar”, se pliega hacia dentro, sella la
entrada de su casa-concha y no saldrá al mundo hasta que llegue el momento
propicio. A veces nosotros deberíamos hacer lo mismo. Hay ocasiones en las que
no podemos hacer nada contra las situaciones en las que nos vemos inmersos y
todos llevamos con nosotros un refugio interior en el que podríamos guarecernos
y esperar a que pase el temporal en lugar de quedar inútilmente expuestos a la
torrencial lluvia. Incluso hay días que el refugio puede ser físico y uno
decida quedarse en casa,  lícitamente, en
lugar de batallar ahí fuera. Una retirada a tiempo es una victoria.
10.
Lo material no da la felicidad
. Si se tiene el
sustento asegurado, cubiertas las necesidades básicas del ser humano, si no se
pasan penurias, el resto de bienes materiales que se añadan a nuestra vida no
mejorarán nuestro nivel de felicidad ( ¿Lo dice un Estudio de la Universidad de Wisconsin? No, en serio, lo dice una investigación que divulga Eduardo Punset en Redes, os pongo el vídeo ).
                           
      Observo a Mondelo, sobre su tierra, bebiendo su agua,
comiendo sus vegetales, en su casa limpia, saliendo a pasearse y disfrutar de
su libertad (le falta la relación con otros caracoles, que ya llegará) y  pienso que en realidad eso es todo, la vida es mucho más sencilla
de lo que creemos. La felicidad está en los pequeños detalles, que además
normalmente, son gratis. Son nuestras relaciones (satisfactorias) con los demás las que suelen incrementar nuestra felicidad, pero esto ya es tema de otra entrada.

4 comentarios

  1. ¡Me ha encantado tu comentario! Está claro que se puede aprender de todo, hasta de un caracol. No hace falta ser perfectos, sólo dar lo mejor de nosotros mismos. Un beso, Sissi, muchas gracias por comentar y que se cumplan tus deseos

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