El duelo en la maternidad por Vanesa del Pozo

Cuando una madre pierde un hijo siente que si la vida le da otra oportunidad, será la mejor madre del mundo, que soportará las noches en vela con una eterna sonrisa de agradecimiento, que nada le importará excepto la salud y el bienestar de ese niño y que estará dispuesta a sacrificar todo por él y además , por supuesto, no será ningún sacrificio.

En cierto modo, así es. Cobras una nueva perspectiva de la vida y tienes una nueva escala de valores.

Pero no dejas de ser humana.

Yo tuve que quitarme la capa de supermadre y abrazar de una vez por  las sombras de la maternidad, sus otros duelos y mis propias oscuridades para ser precisamente, mejor madre.

Negar y callar no son caminos viables. Desde www.aliciacuna.com queremos arrojar luz para encontrar un mejor equilibrio en la maternidad, (un equilibrio muy precario, las madres son funambulistas y magas del tiempo, ¿Cómo se pueden llegar a hacer tantas cosas? Y sin embargo siempre nos parece poco, nos parece que no llegamos a nada que todo se queda a medias o a un nivel muy superficial. Pero esto es harina de otro post).

Lo que nos ocupa hoy es dar voz a un duelo silencioso, que precisamente por no ser verbalizado puede agravarse.  De él ya os hablé hace algunas semanas en este post  .

Para continuar haciéndolo visible y hablar de ello en profundidad, nadie mejor que una profesional, mi amiga la psicóloga ,neuropsicologa  y mamá del precioso Gael, Vanesa del Pozo.

El duelo de la maternidad

Porque cuando ganamos, por muy bella que sea esa ganancia, conlleva una pérdida

Desde hace años observo que las personas tendemos a pensar que somos un único ser que siempre debería estar en un perfecto equilibrio interior. Mi propia experiencia como persona y psicóloga me ha llevado a ver las cosas de otra manera.

Tantas veces me he encontrado cuestiones del tipo: “¿Cómo puede ser que haya sido capaz de viajar, irme de casa, sacar un negocio adelante… y ahora tenga tanto miedo en esta situación?”, “¿Cómo puede ser que tenga tan claro que esta relación no es buena para mí y siga en ella y no me termine de decidir a dejarla?”… y como estas muchas más.

¿Y si no es una cosa u otra?, ¿y no se trata de ser fuerte o que nos den miedo ciertas cosas?, y ¿si se trata de que todo esto convive junto?, ¿y si se trata de que dentro de nosotros hay un gran mundo por conocer, comprender y amar?

Quizá dentro de ti haya una parte que se siente muy segura viajando, otra parte que le encanta emprender nuevas aventuras, otra independiente, y haya también otra parte de ti que tenga miedo a la soledad, otra que esté enfadada, otra que se ponga nerviosa cuando discute….quizá ahora dentro haya, en el mejor de los casos, un debate interno. Y digo en el mejor de los casos porque a veces es una lucha encarnecida entre nuestras propias partes.

Quizá la estabilidad y el bienestar emocional no trate de ser un único ser en equilibrio sino más bien en conocer, aprender a comprender, ayudar y negociar entre todas esas facetas de nosotras y nosotros mismos. Cómo se hace eso, cómo se logra, será parte de otro artículo.

He empezado este escrito de esta manera aunque el tema sea sobre la maternidad porque estas bases me van a permitir explicar muchas de las cosas que durante esta etapa nos ocurren a las mujeres y algunos hombres, implicados, también.

¿Qué es lo que ocurre en la maternidad para que sea un periodo vital tan transcendental?, qué le ocurre a la mujer en este periodo…

  • Recuperación física del embarazo y el parto, y en algunos casos ante la cesárea, recuperación de una operación.
  • HORMONAS , HORMONAS Y HORMONAS, cambios internos importantísimos.
  • Cambio en nuestra vida diaria: la rutina, la seguridad de poder decidir qué hacer con tu tiempo, el decidir las comidas que hacer y quién y cuándo las van a realizar, y como esto un largo etcétera que se sustituye ahora por un caos. Todo nuevo.
  • Incertidumbre ante la idea de si seré capaz de hacerlo bien.
  • La responsabilidad de tener a nuestro cargo un ser vivo completamente dependiente e indefenso.
  • Falta de sueño.
  • Dificultad para cubrir nuestras propias necesidades básicas, físicas y emocionales.
  • La dificultad social para permitirnos aceptar y sentir nuestras emociones.
  • El choque con la realidad cuando comparamos lo que estamos viviendo y sintiendo con lo que nos dijeron que teníamos que sentir y hacer.
  • Indicaciones médicas contradictorias según el profesional y consejos opuestos continuos de mucha gente de alrededor.
  • Poca información sobre la lactancia, poco apoyo tanto para continuar con ella bien informada como para interrumpirla si se desea.
  • Sentirse juzgadas por cómo se decide hacer las cosas.
  • Un canal que se abre cuando somos mamas o papás, el de nuestra propia infancia, momentos sin resolver, cuestionamiento sobre lo que quiero aplicar con mis hijos de como lo hicieron conmigo y lo que no. Canales que en ocasiones abren heridas sin resolver. Un tema fascinante y muy cotidiano.

Hoy me dedicaré a hablar de dos de estos puntos, el duelo de la maternidad y de la gestión emocional que aprendemos desde que somos niñas y niños la gran parte de la sociedad.

Es muy común imaginar una maternidad feliz y segura, son habituales unos grupos de preparto donde lo más que se trata en ellos sea ideas de este tipo:” no os tenéis que asustar, todo el mundo pare, todo el mundo es madre”, “vosotras no les deis más vueltas al asunto, cuando tenga que llegar llegará”… “no tengáis miedo todo va a salir bien” (ya… pero es que lo tengo…mucho de hecho). Afortunadamente hay excepciones.

Poco se oye en estos meses de preparación sobre el postparto, al menos sobre el posparto para la madre a nivel físico y emocional, por eso cuando las personas acuden a consulta en este periodo abren mucho los ojos cuando oyen hablar por primera vez sobre el duelo en la maternidad.

  • ¿Duelo?, creí que el duelo es cuando perdemos a una persona.
  • Sí, es cierto que también se le denomina duelo a esa situación. El duelo es todo lo que nos ocurre a nivel interior cuando vivimos una pérdida. No sólo cuando esa pérdida se refiere a alguien, también puede ser por la pérdida de estabilidad, de un trabajo, de un proyecto…

Así que, sí, queramos a nivel social admitirlo o no, la maternidad es una pérdida. Es una pérdida de identidad, de rutina, de seguridad, de la imagen del propio cuerpo, del vínculo que teníamos con nuestra parejas, amigas, familia, es una pérdida de tranquilidad, es una pérdida de los mismos valores que teníamos, de cómo creíamos que lo íbamos a hacer, una pérdida de poder cubrir mis necesidades básicas. En este punto habrá personas que según me leen se llevarán las manos a la cabeza… ¿pero cómo puedes decir esto? ¡Si la maternidad es una ganancia maravillosa, una de las mejoras cosas de la vida! Y es cierto, por eso empecé el articulo explicando que no se trata de una cosa u otra, que las personas somos tan completas que podemos estar llenas de contradicciones, y no es malo, es sano, porque ciertamente pueden ser las dos cosas al mismo tiempo.

¿Y qué aporta pensar que una idea no es excluyente de la otra?, entre muchas otras cosas menos sentido de culpa en la propia mujer. Es diferente si yo crezco con esta idea: “venga alégrate hija que tienes a la cosa más bonita del mundo entre tus brazos, que era lo que tu querías, ya está todo hecho, ahora a disfrutar”, que con esta: ”Es normal que te sientas abrumada, todo lo que se está moviendo dentro de ti a nivel físico y emocional es abrumador y es normal que te sientas así a pesar de que tengas a tu hijo, que tanto lo deseas, entre tus brazos. Es normal que quieras a tu hijo y a la vez haya momentos que no puedas más y que se te pase por la cabeza que alguien se haga cargo de él. Habla de ello, desahógate, pide ayuda y dame un abrazo, aquí me tendrás el tiempo que me necesites hasta que las cosas vuelvan a tener sentido para ti”. ¿Cuál de las dos te gustaría más escuchar y cuál se acerca más a la que has escuchado?

El duelo es una etapa por la que hay que pasar, y no se trata sólo de que pase el tiempo (el tiempo lo cura todo), es lo que hacemos con él. La pérdida se sana liberándola, igual que el miedo, el enfado, la negación y todas las emociones que aparezcan.

Así el esquema se va completando y nos encontramos por una parte la pérdida a la que se enfrenta la mujer (y el hombre que se implica de igual manera), pérdida de todo lo anterior, la pérdida de lo conocido, el miedo ante la duda de si lo haré bien, el tener un ser vivo a nuestro cargo. Por otra la dificultad social para aceptar y sentir nuestras emociones, la idea de que si duele es porque le das demasiadas vueltas, es porque quieres que duela. Esta idea social desencadena una culpa intensa, la creencia de que es culpa mía el estar así, de que lo estoy haciendo mal, que debería sentirme de otra manera. Y aquí es cuando este periodo vital sano se complica convirtiéndose en algunos casos en depresión postparto, ansiedad generalizada, falta de confianza en una misma.

Por esto es tan importante que hablemos de ello, de lo que nos ocurre, sin temor y con personas que nos quieran y sepan escuchar de verdad. Por eso son tan importantes los proyectos como el creado por mi compañera y amiga Alicia.

Lo primero que les digo a las personas que vienen a mi consulta en esta etapa es que es normal sentir susto, miedo, dudas…millones de dudas, tristeza y alegría, cansancio, soledad,… y todo lo que venga, que es una época que es así, que es lógico que sientan que algo de ellas se perdió, que todo es nuevo y caótico, que pueden hablarme de ello, de lo que más miedo les da, de lo que les pone triste. Una vez se han desahogado y han soltado todo aquello que estaba atascado entonces sí hablamos de ir colocando las cosas, de herramientas que puedan ayudar a gestionar todo lo que sienten, de que según cojan experiencia y confianza con sus pequeños aparecerá otra situación nueva en la que irán sintiéndose tranquilas y a gusto. Aunque esta construcción de una nueva rutina lleva un duro trabajo externo e interno, también lleva un bonito resultado, el ir queriéndonos y cuidándonos a nosotras cada día más para poder querer a nuestros bebés tanto como les queremos.

Tendemos, por lo que hemos aprendido y con la mejor de nuestras intenciones, a parar lo que nos está ocurriendo o lo que le está ocurriendo a quién queremos. “no lo pienses más, piensa en positivo, si le das demasiadas vueltas es malo, era lo que tu querías, tu hijo está sano, tu hija es una bendición…”. Yo os invito a que os permitáis el dolor, que lloréis si tenéis que llorar y os riais cuando la risa venga, que es una etapa intensa para lo bueno y lo doloroso. Que os pongáis delante de la mamá o el papá reciente y le digáis que es normal lo que está sintiendo, y le preguntéis qué le preocupa, sin juzgar sin intentar cambiar sus emociones, acompañando y comprendiendo. Porque es espectacular el poder que tenemos para sanarnos nosotros mismos y a los otros desde el cariño y la comprensión.

Vanesa Del Pozo Castro  

Psicóloga Sanitaria y Neuropsicologa Clínica

Directora de centro Psicología y Neuropsicología Alicante y Online

 

 

 

4 comentarios

  1. Muchas gracias Alicia por acompañarnos tan empatica. Por brindar tan amorosamente tu tiempo y tus conocimientos. Desde tus escritos siento que me conoces, y que conoces a todo el que esta sufriendo y necesita de este consuelo que nos das a partir de tus escritos y que no es fácil obtener en nuestro entorno porque casi nadie sabe como actuar, o que decir o que hacer cuando alguien esta sufriendo la mas terrible de las perdidas. De ti aprendo no solo la emoción y el dolor de un doliente, sino también la forma de como tratar a la persona sufriente , ya que nadie esta excento y todos en algun omento seremos dolientes o acompañantes.

    1. Muchas gracias, Olivia, qué delicia teclear tu nombre… Un comentario así me hace ruborizarme y me llena de agradecimiento. Siento que escribir, que exponerme, que crear este espacio para mamás y bebés etéreos y terrestres tiene un sentido. Sólo a través de la conexión y el amor nos sanamos. Gracias por tus palabras que me llegan al corazón.

  2. Precioso y necesario artículo Vanesa!
    Muchas gracias Alicia por estos post.

    Yo no soy madre, al menos no de una personita viva, pero me planteo muchas veces estas cuestiones y me lamento viendo madres y padres superados por las circunstancias, escogiendo hacer como que no pasa nada y comiéndose las frustraciones que luego vuelcan en sus bebés.

    Lo que sí tengo es un sobrino precioso, que es mi alegría, y veo cómo mi hermana y mi cuñado hacen todo lo posible por darle lo que consideran mejor, unos días con más alegría que otros.

    Pero es normal y, si no me pareciera normal, quién soy yo para juzgar a nadie cuando ni siquiera he pasado por su misma situación?

    Considero que ser madre es la cosa más bonita y a la vez más difícil que puede hacer una mujer. Ya está bien de engañarnos y contarnos sólo lo bueno, sin darnos herramientas para afrontar la realidad. Negar la realidad no es una solución sana y la realidad es para mí que ser madre tiene que ser una decisión muy consciente y responsable porque conlleva muchísimos factores.

    Casi nadie se plantea estas cuestiones a la hora de tener hij@s, de esa manera encontramos familias destrozadas y madres y padres que manifiestan abiertamente, delante de sus hij@s, que no tenían que haberlos tenido. Se me parte el alma.

    Hay que conocer las dos caras de la moneda antes de tomar decisiones tan importantes, y estar preparada para el cúmulo de emociones que supone la maternidad.

    Gracias chicas por vuestra claridad y sensibilidad.

    Un gran abrazo

    1. Gracias a ti, Tania! Vanesa es genial. Dices tú algo clave que es el no juzgar y la necesidad de contar también lo malo y no sólo lo bueno. ¿Cómo mejorar algo si se oculta y se estigmatiza? Por cierto, eres mamá en otro plano, hay tantas maternidades! y ninguna menos importante. Deseando que vengas pronto a El planeta de Olivia y Violeta a contarnos la tuya. Disfruta mucho de tu sobri. Un abrazote!

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