El dolor y el tiempo en el duelo. El entorno. Planeta Olivia

¿¿Es posible que algunos psicólogos hablen de una duración del duelo de seis meses??

No salgo de mi asombro. Lo había leído alguna vez y el otro día lo escuché de nuevo en la entrevista a Mercé Castro del programa ” Para todos la dos” . Ella desde luego también expresó su estupefacción y desacuerdo.
En mi humilde opinión, el proceso es tan largo como la persona necesite. Mientras vaya progresando, aún con retrocesos, mientras elija vivir, estará haciendo un buen camino y tiene derecho a transitarlo tan lentamente como requiera.

Al principio del duelo, habrá personas que tengan  prisa por que retomes tu vida anterior, “normal”, cuanto antes. A pesar de las buenas intenciones, pido al entorno la máxima prudencia:  No hay nada más importante que el respeto de los tiempos del que sufre.
Alentar a que el doliente vuelva a las rutinas previas a la pérdida una o dos semanas después de la misma, es algo que quizá sirva a algunos, pero no es bueno extenderlo como receta universal, porque otras muchas personas, ante un impacto tan brutal en su vida, necesitan un tiempo no determinado para interiorizarlo.
Las prisas no son buenas compañeras, no se puede cerrar en falso y comenzar a funcionar, actuando como que si ya estuviésemos milagrosamente repuestos. Tampoco  se trata de quedarse en la cama llorando eternamente.  Por supuesto que cuando la persona esté lista puede volver al trabajo, si es que le beneficia, pero si es un trabajo que ya previamente le resultaba difícil a nivel emocional, puede que no haga sino agravar su malestar.

 

No exigirías a un perezoso que corra porque sabes que le resultaría imposible.

La palabra mágica para todos, los que sufren el duelo y su entorno, es paciencia.
Nadie tiene derecho a juzgarte y decirte que ha pasado X tiempo y ya deberías estar mejor.
(Distinto es cuando hay un motivo serio de preocupación  porque el doliente parece ir derivando hacia una depresión o piensa en el suicidio).

El sufrimiento de alguien muy cercano es algo difícil de gestionar y cualquier intervención por parte del entorno puede resultar inapropiada. Cuando nos encontremos con personas que nos apremian, que quieran una recuperación acelerada, que nos hacen sentir incómodos o incomprendidos, expliquemos sinceramente lo que sentimos y exijamos respeto : ” No me pidas que haga ahora vida normal, mi vida ya nunca será la misma”.

Así es. Nuestra vida ya nunca será la misma. No porque no podamos volver a ser felices y a abrazar la vida, sino porque dentro de la persona en duelo está produciéndose un proceso de transformación intensísimo, profundísimo, del que al principio uno todavía no es muy consciente, pero que requiere toda nuestra energía. Por algo lo llaman “trabajo de duelo” y cuanto mejor se haga, mejores frutos dará.

Gracias a mi familia, por respetar siempre mi tiempo y mi dolor sin que hiciese ninguna falta pedírselo, por hacerme sentir acompañada en todo momento sin invadir jamás mi espacio. 

Dentro de las pérdidas que suframos, es fundamental ver, valorar y dar gracias por lo bueno que aún tenemos.

2 comentarios

  1. Cuánta razón tienes, Alicia. Hay qué ver lo que se empeña la gente en marcar fechas límite, en establecer tiempos récords, en decir hasta cuándo está bien o mal sentir y estar en duelo… Nunca lo diremos suficientes veces. Deseamos de corazón que tu duelo vaya sucediendo poco a poco y lo puedas hacer en todo el tiempo que necesites. Gracias por tu artículo. Lo compartimos. ¡Un abrazo!

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