La ciencia del amor

El recuerdo perdura,
el dolor se mitiga,
el amor crece.

El amor no acaba con la muerte, el amor es lo único capaz de atravesar incluso esa última frontera.

Y mi hija está tan presente, de un modo a veces casi mágicamente tangible, que uno se pregunta cuál es esa línea divisoria entre lo visible y lo invisible.

Hoy, realizando una meditación preciosa online con Mireia Usart, (dentro del marco de la charla  “Duelo y espiritualidad” en Duelo gestacional y perinatal) he visualizado a mi hija Olivia. He hablado más veces de la importancia de las visualizaciones y su uso para,por ejemplo, calmar la ansiedad en el embarazo tras la pérdida o para despedirnos de nuestro bebé amado, recreando un adios hermoso en el que podemos decir y hacer aquello que no pudimos hacer en vida. Nuestro cerebro no distingue si las imágenes que creamos son reales o no. De modo que el impacto de la visualización es impresionante. Me he emocionado, dos años después… y qué vívidez. En el río de la vida, junto a sus orillas, de cada una de mis manos, llevo a mis dos hijas, Olivia y Violeta. Pero Olivia sólo puede acompañarnos un tramo del río, después he de soltar su mano y el resto del recorrido ya sólo continúa para Violeta y para mí.

Me ha resultado sorprendente, pues en realidad yo pienso que siempre seguimos juntos los visibles y los invisibles, pero ah! esa es la magia de la visualización. No controlas completamente el proceso, sino que van surgiendo imágenes, que se van liberando desde lo profundo de tu ser.

El amor por mi hija está más vivo que nunca. A veces la echo tanto de menos que se me parte el alma y estallo en llanto al comprender que nada me la traerá de vuelta. Sucede a veces tras días especialmente bonitos en los que he hecho cosas en su nombre. Hemos estado felices durante la jornada, orgullosos de ayudar (como cuando este domingo hicimos un mercadillo solidario) y de pronto al caer el día e irse los invitados, me encuentro llorando en la escalera. Por más que haga, nada la trae de vuelta. Que al menos la honre…

Hoy también me he topado con un texto increíble sobre el amor. 


Es una de las cartas que Albert Einstein dejó a su hija para que las hiciera públicas mucho tiempo después de su muerte:“Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los perjuicios del mundo. Te pido, aún así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no ha sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el amor. Y la forma de llegar a él es la mística.

El amor es la luz, dado que ilumina a quién lo da y lo recibe. El amor es gravedad, por que hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo, El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El amor es Dios, y Dios es el amor.

Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Esta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.

Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E=mc 2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

Tras el fracaso de la humanidad en el uso y el control de las otras fuerzas de universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser si tiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

Quizás aún no estamos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asoman el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva e su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quintaesencia de la vida.

Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta.

Tu padre.”

Sin comentarios.

Y finalmente, también sin añadir nada porque cualquier palabra sobra, os dejo con un poema absolutamente poderoso que la abuela paterna de Olivia me hizo llegar tras la entrada en el blog de su segundo cumpleaños.

Se desprendió mi sangre para formar tu cuerpo…

Se desprendió mi sangre para formar tu cuerpo.
Se repartió mi alma para formar tu alma.
y fueron nueve lunas y fue toda una angustia
de días sin reposo y noches desveladas.

Y fue en la hora de verte que te perdí sin verte.
¿De qué color tus ojos, tu cabello, tu sombra?
Mi corazón que es cuna que en secreto te guarda,
porque sabe que fuiste y te llevó en la vida,
te seguirá meciendo hasta el fin de mis horas.
Concha Méndez

5 comentarios

  1. Me encanta leerte. Todo ese amor que desprendes y que te ayuda en este camino…Esos momentos que cuentas en los que te das cuenta que nadie te la va a devolver, esos, esos son son los que tengo yo ahora. ¿Para qué hacer cosas si no va a volver? Pero entonces llega otro día y sigo aguantando, arrastrándome… Llegarán días mejores, espero, días en los que el amor supere a la deseperación..un abrazo enorme

  2. Ya sólo tu actitud de ahora es absolutamente heróica, no sé puede pedir más. Respirar y mantenerse a flote con la esperanza de que lleguen mejores días. Llegarán. Poco a poco♡

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