La lactancia difícil: Sangre, sudor, lágrimas y AMOR.

La lactancia de sangre, sudor, lágrimas y AMOR. Violeta.

No nos juzguemos entre madres. No se es peor madre por dar biberón, al igual que dar pecho tampoco te convierte en mejor madre.


He leído y visto vídeos de historias de lactancia durísimas de verdad, relatos donde o bien la madre o el bebé estaban gravemente enfermos y consiguieron a pesar de todo su propósito. Por tanto, con esta entrada no pretendo colgarme medallas ni muchísimo menos, sino romper el silencio imperante sobre las lactancias incómodas, complicadas o dolorosas, porque hay tanta loa y tanta literatura de cuento de hadas sobre las maravillas de la lactancia (y bien está que las haya) que creo necesario explicar también que no siempre es todo tan fácil. Algunas amigas me dijeron que la lactancia fue mucho más difícil para ellas que el propio parto y una de ellas parió sin epidural.
Pienso que si contamos nuestras malas experiencias (además de las magníficas)  quizá reconfortemos a esa mamá que lo está pasando mal y se siente sola, quizá evitemos abandonos precoces de la lactancia, quizá impulsemos a esa mamá a buscar apoyo. 

Expongo aquí las principales dificultades de mi lactancia y los recursos con los que he contado.

1. Nacimiento por cesárea de mi bebé. Como todas sabemos, si no permiten a la madre hacer `piel con piel tras la operación, la lactancia se ve muy afectada. La primera hora tras el nacimiento es clave. Yo estuve en reanimación. Afortunadamente, el personal, que conocía mi historia y se volcó conmigo, me dejó ir muy pronto, mucho antes de lo protocolario, a la habitación para estar con mi niña (que estaba haciendo el piel con piel con su papi).
2. El bebé no agarra el pezón. Todas las enfermeras que entraron en mi habitación me ayudaron, paciente y amablemente,sin conseguir que Violeta hiciese el enganche del pezón debidamente.
3. Uso de pezoneras. No quedó más remedio que comenzar a utilizar pezoneras. No hay que estudiar medicina para saber que esto tampoco favorece la lactancia ni la subida de la leche.
4. Subida muy tardía de la leche. Se me dió de alta del hospital sin que se hubiese producido. Me decían que sí había subido, que aunque yo no las viese seguro que habría unas gotitas de calostro  y eso era suficiente para el bebé, pero no era cierto, no salía nada, yo ya sabía, por la lactancia invisible de Olivia, lo que era que la leche subiese y eso no se había producido.
5. Decreto de lactancia mixta. Violeta perdió más del porcentaje de su peso considerado seguro para su salud  y por ello introdujeron biberón. Esto precisamente tampoco favorece la lactancia materna, pero yo viendo que mi hija no obtenía ningún alimento, comenzaba a estar aletargada y le hicieron la prueba de glucosa, decidí optar por lo seguro.
6. Mi insuficiencia renal. A los dos días de salir del hospital me volvieron a ingresar, junto con la niña, eso sí y en la planta de maternidad. Como habíamos dejado, a nuestra alta, una carta muy cariñosa de agradecimiento al personal,  fuimos muy bien recibidos a nuestro regreso.
Durante tres días de esta segunda estancia hospitalaria no pude comer ni beber, sólo suero. Desde luego, eso no ayuda tampoco a lactancia, ni el estrés de verme enferma sin saber por qué (aún no queda claro) ni cómo iba a evolucionar.
7. El espantoso calor del julio del 2015. El más caluroso del que se tiene registro y encima lo tuvimos que pasar en Madrid, pues allí estaban los médicos de Violeta. El calor soporífero hacía que mi bebé estuviese adormecida y apenas demandase pecho. Yo la ponía  igualmente para aumentar la producción de leche, pero el exceso de calor me parecía peligroso, acabábamos las dos transpirando tantísimo que sentí que era mejor no tenerla pegada a mí. El colecho también se vio interrumpido por la misma causa. (Hay opiniones de todo tipo sobre este tema de si es mejor que permanezcan pegados a ti a pesar del calor extremo, yo hice lo que me dictó mi instinto de protección)
8. Atragantamiento severo del bebé, hospitalización  y diagnóstico de reflujo esofágico. Huyendo del calor, fuimos a un pueblo de Guadalajara. La misma noche que llegamos, la felicidad por el cambio de temperatura se vio cercenada por la horrible experiencia de ver como Violeta se atragantaba con su vómito y no éramos capaces de hacer que volviese a respirar con normalidad. Llamamos al 112 pero nos dijeron que la ambulancia tardaría más en llegar a nuestra ubicación que nosotros al hospital. Imaginad el trayecto. Hubo momentos en los que temí lo peor. Me temblaba todo el cuerpo y parecía que iba a perder la razón. En el hospital nos dijeron que el bebé estaba perfectamente, pero que tenía reflujo esofágico, empezaría un tratamiento con ranitidina y se quedaría ingresada, simplemente en observación. Esto supuso estar varias horas al día separadas, pues era el hospital de Guadalajara (trataron maravillosamente bien a Violeta por lo que les hicimos una felicitación formal) y nosotros íbamos a dormir, al menos algunas horas, a Madrid. Esa separación tampoco favoreció la lactancia, pero quedarme allí estando exhausta, como hicimos al principio, tampoco beneficiaba a la producción de leche. Por otro lado, con el diagnóstico del reflujo nos dieron la recomendación de espaciar las tomas, para dar tregua al estomaguito de Violeta.
9. Retirada de la leche y relactar. Supongo que debido al susto, al miedo paralizante y a esas horas separadas, dejé de producir leche. Un pecho practicamente “se secó” y el otro mantenía una nimia producción. Más biberón. Pero yo me informé sobre cómo se relacta. Y con muuucha dedicación y muuucha paciencia, mucho estar tooodo el día con la niña pegadita, conseguimos que la leche volviese.
10.Grietas. Creí que lo peor había pasado, ya tenía leche, cada vez más y cada vez daba menos biberón. Además Violeta empezó a engancharse sin pezoneras, ¡Aleluya! Y entonces… aparecieron las temibles grietas. Yo ni sabía que las tenía, sólo sentía un dolor atroz.
11. Violeta vomita sangre. Acudimos inmediatamente a urgencias porque al tener el bebé reflujo esofágico creemos que se trata de una hemorragia del tracto digestivo por ulceración debida a la acción de los acidos del estómago. Imaginad el susto tremendo y la tensión del trayecto al hospital. Nueva disminución de la producción de leche. ¡Nada grave! Sencillamente, debido a las grietas, la niña mamó sangre y eso  tiño el vómito, resultando una visión muy impactante, petrificante. No sabía que es algo muy común.
12. Mastitis y grietas que no curan. Dolor insoportable, fiebre, gran malestar general. Antibióticos, recomendación de volver a las pezoneras temporalmente,(esto último no lo llevo a cabo por considerarlo un retroceso). Las grietas parecen curarse pero vuelven a aparecer a pesar de haber consultado a profesionales de la lactancia sobre el agarre y haber corregido la tendencia de Violeta a hacer un agarre superficial.
13. Diagnóstico de Síndrome de Raynaud (pinchad), al parecer esto explica que aunque Violeta haga todo bien,”de libro” sigan apareciendo grietas y siendo muy doloroso casi siempre darle de mamar.
14. Mastitis subclínica (pinchad). Pinchazos en el pecho muy desagradables.
15. Mudanza y desubicación. Pérdida del nido y de la presencia constante del padre por una temporada. Escucho opiniones erróneas o anticuadas sobre la lactancia. Estrés.
16. Infarto de mi padre.Otro susto, más estrés.

Mi lactancia es una experiencia de empoderamiento 
He conseguido, a pesar de todo, hacer lactancia materna exclusiva desde los cuatro meses y medio, al principio introduciendo aún algún biberon muy ocasional y después sólo pecho.
Me ha costado sangre, sudor y lágrimas, literalmente. He estado a punto de claudicar varias veces, sentía que no podía más. Pero el amor de una madre genera una fuerza inusitada, cuando se está convencida de que eso es lo que se quiere hacer, de que es lo mejor para el bebé.
He tardado cuatro meses y medio en tener una lactancia “normal” (sigue siendo dolorosa y aún me causa grietecillas), es decir el tiempo exacto que dura la baja maternal. Muchas amigas me dijeron, “Para cuando empecé a disfrutar de la lactancia, me tocó volver a trabajar”. Así que no me extraña que haya bebés congresistas…

Recursos y apoyo:

-Los abrazos, el amor incondicional y la dedicación  de mi marido.
-Mi hermana y mis amigas que son madres y han dado el pecho, porque me han ayudado contándome sus momentos díficiles y han compartido trucos.
-Mi madre, mis tías y mis amigas que son madres y por diferentes motivos NO han dado el pecho, porque me han hecho sentir tranquila viendo que si finalmente interrumpía la lactancia, mi hija se criaría perfectamente como lo han hecho sus hijos y yo misma.
Cheli Blasco, madre,doula y amiga, que me brindó su ayuda desinteresadamente en el inicio, cuando más importante es el asesoramiento, al conocer mis dificultades.
Grupo de lactancia Hermanas de Leche, Palencia. Una sola sesión con este grupo encantador, en el momento clave, me ayudó mucho (de hecho si leeis sobre el Raynaud recomiendan explícitamente hacer tribu).
-Consulta con una reputada IBCLC, en Centro Raíces.
-Consulta con Julia Rodríguez, matrona especializada en Lactancia y asistencia al grupo de lactancia que conduce.
http://albalactanciamaterna.org/lactancia/

Y sobre todo

Las miradas, las manitas, los mimos y la ternura de Violeta, eso hace que todo valga la pena, que una olvide el dolor y la incomodidad y se centre en la parte maravillosa de la lactancia: Pura conexión madre-hija, PURO AMOR.

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4 comentarios

  1. Luchaste como una leona para poder darle el mejor alimento a tu bebé y lo has conseguido.
    Gracias por contarnos que no siempre una lactancia es fácil. Es conmovedor y una gran motivación leerte.
    Un beso enorme desde el centro hacia el norte!

    1. Qué conexión, Arantxa, hablando de lactancia a la vez, leí tu entrada. Deseo que la tuya sea muy dulce y placentera, que sólo tengas las cosas maravillosas. Abracitos

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