Los tres patrones que generan tu dolor de espalda (y otros síntomas) al vivir un duelo

Hoy mi admirado y querido compañero Eduardo Llamazares nos trae un tema primordial para las personas que atravesamos un duelo: La conexión entre nuestro dolor emocional y nuestro dolor físico. Para aprender a dispensarnos el cuidado que necesitamos nada mejor que hacerlo de su mano.

LOS 3 PATRONES QUE GENERAN TU DOLOR DE ESPALDA [Y OTROS SÍNTOMAS] AL VIVIR UN DUELO.

Hola. Soy Eduardo. Como todos, he sufrido por la pérdida de alguno de mis seres más queridos. Sin embargo, es muy posible que aún no haya pasado por el dolor que ocasiona una pérdida como la que puedes haber vivido tú.

Por eso quiero empezar sincerándome contigo, y comentándote que mi única intención con este artículo es ayudarte con mi experiencia como fisioterapeuta y mis conocimientos como coach de personas muy mentales  Me encantaría contribuir, con estas líneas, a evitar que la tristeza siga afectando a tu calidad de vida.

1. Qué nos aporta la emoción tristeza.

Primera idea: no es la tristeza lo que ocasiona tu dolor de espalda.

Imagino que ya has comprobado la relación que existe entre tu mente y tu cuerpo. Todo lo que nos ocurre en la vida pasa por el filtro de nuestra mente, y en función de ese filtro, nos produce unas emociones u otras.

La tristeza es una de esas emociones. Y, como tal, tiene una función. Cada emoción que sentimos nos sirve para algo. Quizá con el miedo lo veamos más claro: cuando sentimos miedo es porque hay algo que consideramos una amenaza. La función de sentir esta emoción es que pongamos atención, que nos preparemos mejor, que pongamos límites… Tiene la finalidad de mantenernos seguros. Lo malo es que, muchas veces, interpretamos el miedo como una señal de stop, y nos paraliza.

Con la tristeza ocurre algo parecido. Su función es hacerte reflexionar con una finalidad: encontrar un aprendizaje de lo vivido. Algo que te haga desarrollar una parte de ti que era ignorada: un potencial que hasta ahora estaba oculto para ti.

2. Cómo influye la tristeza en el cuerpo.

Para obtener ese aprendizaje, la tristeza genera en nuestro organismo unos procesos hormonales que nos llevan a tener poca energía. La tristeza quiere que paremos, que dejemos de hacer y hacer, y volvamos hacia nuestro interior. A desarrollar ese potencial para poder así salir reforzados de la pérdida que hemos tenido.

Este proceso es más fácil de entender cuando la pérdida es algo material. Si pierdes tu cartera, o te la roban, sientes esa tristeza y te hace reflexionar y aprender a ser más cauteloso, organizado… Por eso, al permitirte sentir esa tristeza, te permite crecer.

Sin embargo, si en vez de tristeza tu filtro mental te hace sentir rabia, no pasarás por este aprendizaje, y buscarás culpables fuera. Te estarás saltando el paso del aprendizaje y crecimiento interior.

Además, esa rabia desencadena unos procesos hormonales totalmente diferentes en tu organismo. Uno de ellos es el aumento del tono muscular, porque la rabia sirve para ponerte en tensión y pasar a la acción, a defender algo que consideras injusto.

3. ¿Por qué nos cuesta gestionar la tristeza?

La realidad es que aceptar la finalidad de la tristeza nos cuesta. Le damos muchas vueltas a la cabeza, pero tratamos de evitar reflexionar sobre aquello que sí nos ayudaría: cuál es ese potencial interno que debe salir a la luz a partir de la pérdida que hemos tenido.

Inconscientemente, nos negamos la posibilidad de que salga algo bueno a partir de una pérdida tan dolorosa como la que puedes estar pensando.

Por ello, nuestro filtro mental nos lleva a sentir otras emociones: miedo, rabia, desvalorización de uno mismo… Estas emociones tienen en común que nos sitúan en una sensación de “peligro” imaginario.

Sentimos, a nivel subconsciente, que tenemos que defendernos de algo, que nuestra vida no está bien como está y que no sabemos qué hacer para cambiarlo.

A nivel interno, todo esto se traduce, entre otras cosas, en ese aumento del tono muscular que ocasiona tus contracturas musculares. También genera insomnio, alteraciones digestivas

Por eso quiero presentarte los 3 patrones más habituales en los que caemos cuando vivimos un duelo. Estos patrones mentales son los que hacen que huyamos de sentir esa tristeza “útil”, y nos vayamos a sentir otras emociones. Estas emociones de sustitución tienen dos efectos perjudiciales:

  • nos impiden obtener los beneficios de sentir y aceptar una tristeza bien gestionada que nos lleve a descubrir los aprendizajes y ese potencial oculto que tenemos.
  • nos provocan un estado de tensión interno, prolongado en el tiempo, que nos ocasiona dolor y síntomas físicos muy molesto

4. Los 3 patrones que influyen en tu dolor de espalda

Esos patrones son:

  • La culpabilidad. Este puede ser un patrón muy aprendido desde tu infancia. Al sufrir una pérdida importante, es fácil que se reactive. Puede hacerte culparte a ti misma, o buscar otros culpables.

El problema es que te lleva a sentir rabia interior, y esto hace que la tristeza que sientes no te permite encontrar el camino de salida. Porque tu energía y tus reflexiones se ven bloqueadas por esa rabia interna que genera la culpa.

  • La auto-exigencia. Otro de los patrones que suelen haberse visto reforzados desde pequeños. Se nos enseñó a valorar los resultados, no el proceso. Se nos dijo que siempre había que dar lo mejor de nosotros mismos, que no eras suficiente hasta que lo hicieses mejor. Se nos comparaba con otros compañeros de clase, hermanos… Esto activa emociones relacionadas con la falta de amor propio, desvalorización

Cuando este patrón forma parte de nuestra personalidad, al sufrir una pérdida sentimos como si hubiésemos fracasado. Esta horrible sensación nos lleva a adquirir creencias muy limitantes del estilo: “creo que nadie va a respetar mis deseos”, o “reciba lo que reciba, nunca puedo sentirme tranquila, porque me lo pueden quitar y volveré a fracasar”.

  • La procrastinación. Consiste en posponer las cosas pendientes, dejar pasar el tiempo y no hacer las cosas que sabemos que nos vendría bien hacer. Este patrón viene de sentir la emoción miedo en vez de utilizar la tristeza para detectar aquello que podemos hacer para mejorar nuestra situación.

Hay muchas versiones del miedo: al fracaso, a la soledad, a la crítica… Cualquiera de ellos puede estar haciendo que tu situación se alargue más de lo conveniente.

5. Qué hacer para disminuir tu dolor de espalda

Ejercicios de estiramiento, técnicas de relajación, natación, fisioterapia… todo eso viene bien. Pero no es suficiente. Necesitas la ayuda de tu mente. El filtro que estás utilizando para superar esta situación no te está ayudando. Porque te está llevando a alguno de esos tres patrones y, por ello, a aumentar tu tensión interior.

Mi sugerencia es que empieces por aquí:

  • Entender cómo funciona ese filtro que es tu mente. Tienes muchas opciones. Yo te animo a leer el libro que he escrito, titulado Mente, ¡déjame vivir!

En él te ayudo a descubrir la mentalidad que te permitirá entenderte, perdonarte y comenzar una nueva forma de relacionarte contigo misma y con los demás.

  • Conectar con tu emoción “orgullo”. En el libro te lo explico. Consiste en reconectar con tu esencia, con tu capacidad de crear.

Todos tenemos esta capacidad, y cada experiencia de la vida nos aporta algo nuevo para potenciarla y hacer que sea más genuina. Esa capacidad de crear se te ha dado para aportar algo al mundo: a tu pareja, a tu familia, amigos, compañeros, clientes…

Busca actividades en las que puedas expresar esa parte más auténtica tuya: manualidades, cocinar, decorar, escribir, contribuir en alguna asociación… Lo que sea. Algo en lo que dejes salir tu esencia, tu parte más auténtica. Esto te ayudará a ir descubriendo ese potencial que sólo la pérdida que has sufrido podía hacer que descubras. Estarás así abriéndote a todo lo que el universo te pueda ofrecer en esta experiencia que llamamos vida.

Espero de corazón que te haya servido entender que los patrones automáticos que utiliza tu mente hacen que sufras efectos colaterales como el dolor de espalda y que, además, te impiden salir de ese estado emocional de tristeza.

Hasta que no hagas el aprendizaje constructivo, tu mente te seguirá indicando que necesitas parar para reflexionar. Pero reflexionar con el objetivo de crecimiento. De nada sirve rumiar pensamientos que te mantienen en esos patrones tóxicos que de nada te sirven.

Si te interesa este tema, y te cuesta dormir bien y calmar tu mente, puedes descargarte mi Guía anti-insomnio, con 40 acciones para calmar tu mente y dormir mejor.

Me encantaría leer tus reflexiones, comentarios o dudas aquí abajo. Estaré pendiente de responderlas.

Un abrazo,

Eduardo.

Eduardo es Doctor en fisioterapia y coach de personas muy mentales. Además, es autor del libro Mente, ¡déjame vivir!, y del blog Vivir sin estrés mental, donde asesora a personas muy mentales a superar los patrones que les limitan para dormir bien y sentirse a gusto con ellos mismos y con su vida. 

2 comentarios

  1. Hola Alicia.
    Muchas gracias por permitirme escribir este artículo en tu precioso rincón virtual. Espero de corazón que pueda inspirar y ayudar a tus lectoras a prestar atención a estos patrones que tanto influyen en su salud física y emocional.
    Un fuerte abrazo,
    Eduardo.

    1. Mil gracias a ti, Eduardo, por tu gran generosidad y esa sensibilidad tan especial y auténtica que hizo que en seguida conectara contigo. Un abrazo grande y aquí tienes tu casita para cuando quieras

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