Mi bebé me cuida, yo cuido a mi bebé. Planeta Violeta

Mi pequeña y esperada Violeta, flor del dragón, increíblemente fuerte a pesar de su delicada apariencia, muy pronto te tendremos en los brazos.
Ni siquiera faltan cuatro semanas…

 

Violetas regalo de mi madre en el día de mi aniversario de boda. ¡Qué ilusión me hizo! La pena es que no consigo hacer una sola foto en la que el color no esté completamente desvirtuado. Son de un violeta intensísimo. Bellísimas.

Los preparativos ya están en marcha y no siempre son fáciles. Hay que desembalar, traer del trastero enseres que fueron guardados en su momento con gran dolor y ahora vuelven, representando la ilusión de una nueva vida, sin por ello dejar de despertar muchas emociones complicadas de gestionar.
Hacer las maletas de mamá y bebé para la estancia en el hospital… Esas ropitas que traen tantos recuerdos y que ahora imagino vistiendo a Violeta.
El alma duele por lo que no pudo ser y el corazón rebosa de felicidad por lo que será, aunque en teoría no se puedan tener emociones contradictorias al mismo tiempo.

Tengo un amor tan grande por mis hijas,

http://www.torange-es.com/Holidays/valentines-day/Historias-de-amor-17464.html#

un deseo tan inmenso de cuidarlas. Olivia ya no puede recibir esos mimos y caricias en el plano físico, pero me gusta pensar que a través de Violeta le llegarán. Nada deseo más que abrazar y mimar a Violeta por las dos.

A veces, con la mejor intención nos advierten, ” No lo idealicéis”, “los dos primeros meses son muy duros”. Pero nosotros ya conocimos tras la muerte de Olivia unos meses muy duros de verdad, no cansados y agotadores fisica y mentalmente por la adaptación a una nueva feliz realidad. No. Duros de destrozar el alma. Duros de un modo inefable.

Quizá ahora vengan malas noches, temores por no saber si lo estamos haciendo bien, sensación de extrañeza al convivir con el nuevo pequeño miembro de la familia, extenuación, sentimiento de estar sobrepasado por la enorme responsabilidad. Sí, quizá eso también nos suceda a nosotros. Pero no hay nada que desee más.
Deseo no dormir apenas porque Violeta tiene hambre, llora o hace ruiditos, pero que cada vez que me despierte la vea a mi lado, viva, sana. Deseo no tener tiempo, ni un segundo para mí, porque ella, viva y sana, necesita toda mi atención.
Todas las dificultades propias de esta etapa primera se reciben en nuestro caso como una bendición. Porque conocemos el vacío absoluto, que te arranquen a tu hija de las entrañas, volver sin ella a la casa donde todo estaba preparado para recibirla, tener que empezar una nueva vida sintiéndote muerto, construir poquito a poco un nuevo yo.

Estas últimas semanas procuro que la ilusión venza al miedo. Por lo menos que gane la mayor parte de las batallas y con ello finalmente, la guerra. Hay momentos oscuros, en la noche, una ansiedad insomne me sobrecoge. Pero entonces siento los vigorosos movimientos de Violeta.

Nuevo colgante para mi segunda pequeña

Tengo la certeza de que ella sabe mucho más de lo que pensamos, de que ella conoce su historia. Y misteriosamente teje conmigo unos lazos protectores, como yo hago con ella. Violeta me cuida, quitándome preocupaciones, agitándose, indicandome que está ahí, cuando empiezo a angustiarme.
Violeta nos alegra bailando sus canciones cuando su papá y yo le cantamos. Y cuando la acaricio, saca sus pies y manitas abultando la barriga como si ella también me acariciase a mí, a veces es una interacción increíble, mágica, entre las dos.

Gracias, Violeta, pequeña flor del dragón por haber venido cuando quisiste, por habernos elegido y quédate siempre, ten una larga y próspera vida, llena de amor, a nuestro lado. Cuando llegue la hora de que nosotros nos reunamos con Olivia, (espero que aún dentro de mucho tiempo, para poder cuidarte y disfrutarte a ti)  desde donde estemos, los tres, te seguiremos cuidando. Nunca estarás sola. Tu felicidad será la nuestra. Te quiero como ninguna palabra alcanza a expresar.

http://laorquideadichosa.com/2013/02/mi-corazon-te-hablara-por-siempre-feliz-lunes-xi.html

7 comentarios

  1. Jo Alicia, que bonito!! Yo siento lo mismo por mis hijos, y ni siquiera existen, bueno, existen en forma de embriones, existen en mi imaginacion,. Que grandes son los sentimientos!!

    Te deseo un parto estupendo. Y por favor cuenta nos en cuanto puedas como estáis. Un besote.

    1. Muchas gracias, Bedabita. Claro que tus hijitos embriones existen y no sólo en tu imaginación, ahí están, bien reales y todos estamos pendientes de ellos para disfrutar de un final feliz.
      Muchas gracias por tus buenos deseos, nada anhelo más que compartir el momento soñado de estar con Violeta, para siempre.
      Besotes

    1. Muchas gracias, Sissi, todas juntas contra los miedos.
      El pensamiento de que los que se van nos cuidan desde dónde estén es precioso y muy reconfortante, yo tengo esa sensación con Olivia. Es como una luz interior.
      No sabía que tenías un blog, ¡me está gustando mucho!, ya tienes otra seguidora.
      Y ¡muchas gracias por nominarme! Intentaré ser merecedora al menos de la nominación. No conocía este premio, investigaré qué tengo que hacer. Para mí, esta nominación es tan importante como una a los Oscars. Gracias.
      Mucha suerte en tu búsqueda de un hermanito para tu hijo, no dudo de que llegarán esos finales felices para todas nosotras y los compartiremos

  2. Hola Maria Ángeles, efectivamente ha sido complicado empezar a preparar las cosas, lo está siendo. Pero no tengo ni un ápice de valentía más que tú, que ya sólo para ser mamá hiciste algo heroico. Yo sí que te admiro.
    En estos momentos, hay lágrimas y recuerdos dolorosos, pero intento hacer las cosas con ilusión, por difícil que sea. Nos vemos este domingo y seguimos compartiendo, lo malo y LO BUENO.
    Un enorme abrazo

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