Personas de luz en el camino del duelo: Encuentro con Cheli Blasco (GAP Umamanita). Planeta Olivia.

Aunque el camino del duelo es individual y nadie puede digirte ni recorrerlo por ti, sí encontrarás quien sepa caminar a tu lado. Hay personas que arrojan luz sobre la oscuridad del duelo.
Hoy he querido encontrarme con una de ellas, de gran importancia en mi camino y en el de otras muchas mamás al conducir las reuniones del Grupo de Apoyo a la Pérdida de Umamanita: Mi querida Cheli Blasco.

Cheli, me gustaría que  nos contases qué te aporta Umamanita, cómo se vive el ayudar a otros en su duelo mientras tú tienes tu propio duelo.
Además de tu trabajo voluntario en Umamanita eres doula, ¿recibiste formación específica sobre este tema? A mí entender, tu manera de acompañar es un arte, ese respeto infinito, esa dulzura, esa precisión en la información que das sólo si te es solicitada, ese estar presente sin invadir espacios… ¿Cómo se siente uno escuchando el dolor sin
juzgar ni aconsejar?, ¿Cómo surge en ti el llevar las reuniones tras haber sido tú misma una de esas mamás que acude a ellas? Quiero que hoy hables, tú que siempre escuchas.

 

Me pone tan feliz que me hayas
invitado a participar de este rinconcito que has creado, Alicia. Me siento muy halagada con tu invitación y con la conversación que me has propuesto. (Creo que
nunca había hablado así de estos temas con nadie antes). Me siento muy
apreciada con tu pregunta.
 
Te cuento. Estuve a punto de hacer una
formación de Umamanita allá por el año 2011/2012. Como doula, me interesaba
aprender sobre el acompañamiento en el duelo. Era en Barcelona, me quedaba
lejos y no fuí. ¿Quién me habría dicho que tan poco tiempo después estaría
contactando con Jillian 
(Presidenta de Umamanita) para pedir ayuda, apoyo y escucha en mi propio duelo?
 
En Jillian encontré ayuda
práctica. Hizo por mí lo más horrible que yo misma no podía hacer y no quería
que tampoco tuviera que hacer mi compañero. Ella contactó a la funeraria. Yo no
podía llamar a una funeraria para organizar la recogida del cuerpo de mi hija,
Lunita hermosa que seguía viva, creciendo y siendo dentro de mí. No podía
escribir un plan de parto y llamar a la funeraria al mismo timepo. Ella lo hizo
por mí. Con ella hablé del dolor, del gran, gran amor de mi hija, y a ella le
dije, en un correo subido de tono, “esto es una mierda”. Y me
contestó: sí, Cheli, es una mierda. Creo que fue lo más amoroso que me podría
haber dicho. Me tranquilizó el alma.
 
Las amorosas Madres de Otoño
habían empezado ya en Madrid el GAP (grupo de apoyo a la pérdida). Yo me
acerqué a los 20 días de haber muerto y nacido Luna. Iba tan fuerte, con tantas
ganas de contar nuestra historia, de hablar orgullosa de mi hija, de su nacimiento.
Llegué a decir soy Cheli, la mamá de Luna, y rompí en lágrimas. Diana, hermosa
Diana, puso su brazo alrededor de mis hombros y lo mantuvo ahí el resto de la
reunión. Creo que si lo hubiera sacado, me habría desquebrajado, hecho cenizas
yo también.
 
Seguí yendo a las reuniones. Y
con el tiempo, empecé a ser quien las organizaba. Quien quedaba con las nuevas
familias. Esa primera quedada, un cafecito íntimo con una nueva familia, es lo
más bonito que me ha dado todo este camino. Es un encuentro de almas. Un
encuentro de mamás y papás, traídos de la mano de ese hijo tan amado que ha
muerto. Ese encuentro es un gran abrazo. Creo que a veces la gente piensa que
los estoy ayudando. Pero me están ayudando a mí. La verdad es que es mutuo. Es
un encuentro de almas. Almas que duelen, partidas, tan solas… hablamos y nos
entendemos. Y quizás, con suerte, estamos un poquito menos solas. Duele lo
mismo, porque el dolor por la hija que ha muerto es desgarrador, pero no
estamos ya tan solas.
 
Y luego está el grupo. A través
del tiempo, con las familias que llegan y las familias que dejan de venir, las
familias que llevan más tiempo y reciben a los nuevos… el grupo es un oasis
de calma. A veces es un oasis de todo menos calma! A veces las reuniones son
tumultuosas, removidas, tristes, rabiosas. A veces son calmas y serenas, llenas
de cariño, compañía y recuerdo. La mayoría de las veces, son un poco de todo.
 
Este crecimiento, esta bálsamo
para el alma, es gracias a las familias que se animan a compartir su dolor, a
compartir el amor, las mil formas de maternar y paternar que habían soñado y
ahora serán tan distintas.
 

Cheli Blasco es mamá de cuatro hijos (sus dos mayores, su estrella y su arcoíris), filóloga, doula (también trabaja con mamás angloparlantes), su variada y extensa actividad incluye trabajos en Mirar al Cielo, en El Parto es Nuestro, en Entremamás, en el GAP Umamanita, en el blog personal que dedica a su eterna hija Luna, entre otros muchos.Recientemente publicó Para Luna, de mamá, escritos de amor y muerte.

http://www.bubok.es/libros/241117/Para-Luna-de-mama–escritos-de-amor-y-muerte

5 comentarios

  1. Gracias, Cheli, no podías faltar en el planeta de Olivia, de Luna y de tantos bebés estrella a cuyas mamás has recibido con tu amabilidad serena y abarzado con sabia energía. Que sirva para devolverte un poquito de lo que tú das.

  2. Preciosa entrada, muy buen reconocimiento esa gran labor que hace Cheli, coincido en que es esa luz que guía este camino tan oscuro y que tanto nos ayuda. Muchas gracias Cheli por estar siempre a nuestro lado sin flaquear, muchas gracias Alicia por compartir con todas este blog que tanto te he dicho que ayuda. Muchos besos a todas las que estamos en este camino.

  3. Así es, Esther y Mari Carmen, de esa necesidad de dar gracias y reconocer la labor de cheli, surge esta entrada. Gracias a vosotras también, porque sois luces en mi camino. Muchísimos besos, siempre Maia, siempre Álvaro.

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