Feliz Undécimo cumpleaños, Olivia
Ya hace unos días, me asaltó un recuerdo, en la ducha, donde nuestra mente suele tener momentos creativos y grandes hallazgos.
Recordé tu pequita en el muslo y como enroscaste tus dedos alrededor mí índice.
De pronto, para mi propia sorpresa, estaba llorando desconsolada, mis lágrimas mezclándose con el agua.
El efecto aniversario…
Mi cuerpo tiene memoria y como cada año honra el momento de tu nacimiento desajustando por completo el ciclo y volviéndolo a empezar cuando tu viniste a este mundo.
Mi alma te sigue añorando, no más que cualquier otro día, pero sí con un dolor reavivado.
La vida ha traído nuevos duelos pero nada se compara con ese tajo a traición, sin piedad, que supuso que te arrebatasen de mis entrañas, de mis brazos, de mis pechos, de mis ojos, pero jamás de mi corazón.
Ahí late el tuyo, en el mío.
Como en el maravilloso poema de EE Cummings
I carry your heart with me, I carry it in my heart. (Llevo tu corazón conmigo, lo llevo en mi corazón).
Yo lo conocía, al haber estudiado Literatura en Lengua Inglesa, pero nunca imagine que en otro momento de mi vida iba a adquirir otro y mucho mas profundo significado.
Recuerdo que nos lo dio Cheli Blasco en un papelito el día que fuimos a un encuentro de padres en duelo. Todavía lo conservo, como todo lo que tiene que ver contigo.
Cuando viene gente nueva a casa, suelen comentar que tengo muchos erizos, a algunos les cuento y a otros no, que es tu símbolo.
Este marzo, como no podía ser de otro modo, has seguido trayéndome regalos a pesar de que soy yo la que busca para ti el presente perfecto.
Y ese es el mayor regalo.
Entender que los momentos perfectos son eternos en sí mismos y que normalmente, en el ahora, sin enredarse en el pasado ni proyectar en el futuro, todo suele estar bien.
A veces hay que ver el cuadro en su conjunto y no perderse en pinceladas sueltas, carentes de sentido, aisladamente.
Y tener ganas de vivir y explorar, sin miedo. Con el amor por bandera.
Tú me transformaste mucho antes de nacer y morir. Comencé a cambiar cuando empezó tu vida en mí, al saber que iba a ser tu mamá. Qué gran honor, qué gran responsabilidad. Tuve un embarazo tan bonito contigo, Olivia. Siempre juntas. Nació de mí toda la creatividad. Te escribí tanto y te preparé tantas pequeñas cosas, me vinieron a la mente o al alma las melodías de dos nanas para ti, dos dulces canciones que parece que creamos juntas. Me sentía plenamente conectada contigo. Aún te las canto los días en que me siento lo suficientemente fuerte para no quebrarme.
Y tengo grabada esa imagen de la eco en la que miras a la cámara con tus ojazos de lucero bien abiertos, llenos de sabiduría.
Fuimos felices esos 9 meses hija, hasta que llegó la daga helada que no quiero recordar
Cuando hacía relajación, con la respiración profunda, te movías llena de vida y siempre me trasmitiste una sensación de enorme dulzura y calma.
Qué respeto tan grande, Olivia, por ti, por ese alma de luz tan intensa que vivía en ti y que tenía un destino muy diferente a la que yo imaginaba
Con los años, he hecho las paces con esta idea: Habías completado tu misión y podías irte. Aunque tu paso por este plano fuese tan fugaz, cuánta luz dejó en mí y en tantos otros.
Mucha gente te ha felicitado hoy, sigues presente. Tu familia cercana, por supuesto, pero también tu familia extensa, primos y tíos segundos, los amigos y compañeros de duelo. Tu nombre, replicado en el eco de los que te recuerdan.
Feliz undécimo cumpleaños, Olivia. Mi estrella beriza, a la más valiente, dulce, bella y soñada, como reza tu lápida.
Te ama, por siempre,
Mamá
Ay pequeña Olivia…siempre serás nuestra pequeña… Aunque nuestro tiempo te obligue a cumplir años continuarás siendo nuestra bebé querida, nosotros cada vez más mayores y tú tan chiquita y bonita… felicidades cariño !!!!!!